Aquel día llovía
a cántaros. Mi madre no me dejaba salir de casa. Aburrida, me dediqué a mirar
por la ventana. Tras los gruesos hilos de agua, la vi saltar y correr hacia la
terraza. Abrí silenciosamente la puerta y allí estaba; sentada sobre las patas de
atrás se lamía una de las delanteras con parsimonia. La rosada lengua
contrastaba con el color gris de su hermoso pelaje y el verde intenso de sus
ojos. Contuve la emoción unos segundos y no me pude resistir a abrir la puerta
con sigilo. Ella no se movió, sólo dejó de lamerse y fijó sus ojos en los míos.
Me agaché despacio y le tendí mi mano. Dudó unos instantes pero se acercó y olisqueó
mis dedos. Su silueta era demasiado delgada y su vientre estaba algo ajado.
Entré en casa de puntillas y en un cuenco puse un poco de leche a la que añadí unas
migajas de pan que aumentaron de tamaño con rapidez. Ella continuaba sentada,
le ofrecí el cuenco y comenzó a beber con apetito. Yo la contemplaba extasiada.
De pronto, sentí unos pasos que salían de la casa, ella saltó como un rayo hacia
los escalones y desapareció.
-Nena, te he dicho mil veces que no quiero animales en casa.
Si les das de comer luego no te los quitas de encima. Además, tu padre tampoco
quiere.
-Bueno, vale. ¡¡Pero yo quiero un gatito…me gustan mucho!!
Además, cazan ratones y bichos...
El día siguiente amaneció soleado. Salí a la terraza, el
suelo estaba ya seco y caminé hacia mi bici. Escuché un sonido nuevo para mí. Procedía
del macizo de las hortensias. Separé sus ramas con cuidado y contemplé lo que,
para mí, era un milagro. Había vuelto, pero no estaba sola. Cuatro chiquitines
mamaban con avidez. Nos miramos las dos…sería nuestro secreto.
Yo también hacia eso en mi infancia, hasta que se enteraba mi madre, jajajaja. Muy chulo, Amparo.
ResponderEliminarGracias, Wis.
EliminarMuy tierno el relato, Amparo. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarMuchas gracias, Manuel
EliminarQué lindos gatitos. Entrañable, prima.
ResponderEliminarGracias, Lú.
ResponderEliminarMuy bonito relato, Amparo!1
ResponderEliminarGracias, Maga.
ResponderEliminarMuy cinematográfico ese primer encuentro. ¡Excelente descripción de los gestos de la gata!
ResponderEliminar¡Muy tierno, Amparo!
Yo también me quedo con los gestos de la gata, parece que la estoy viendo. Muy bien Amparo.
ResponderEliminarEs un relato muy visual, si. Las descripciones son muy buenas y el relato hermoso. Me gusta mucho.
ResponderEliminar¡Gracias a todos!
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