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miércoles, 4 de abril de 2012

Un aire canalla


Ella me envió un mensaje. Aseguraba que era él. El tipo de la cola del DNI. El día que lo conoció, sintió una corazonada. No pudo quedarse con sus datos y le perdió la pista.
 Y hoy, casualmente, coincidía con él  en un café.
Leocadia, discretamente, le siguió, por las callejuelas del centro y finalmente paró en el Círculo de Bellas Artes. Me apresuré a reunirme con ella. Mi amiga tenía buen ojo y no quería dejar pasar esta oportunidad. Llegué sin resuello  y me coloqué al fondo. Se percató de mi presencia y con un gesto señaló al hombre.
En ese momento, él tomó la palabra y comenzó a hablar. Parecía la presentación de…no sé, tal vez un vino…Yo no presté demasiada atención a lo que decía. En cambio, sí me fijaba en lo que  me interesaba. Buena complexión, parecía ágil y con un aire…un poco canalla. Un toque de peluquería sería suficiente.
Mi amiga y yo nos miramos y  sonreímos. Serviría. Llevábamos mucho tiempo planeando aquel golpe. Y  ahora, con él, nada podía fallar.
Al acabar el acto, me levanté y le guiñe un ojo a Leocadia. Era su turno.
A la mañana siguiente, un sms: ¡Es nuestro!

domingo, 19 de febrero de 2012

El discurso de Asun

Queridos amigos, amigas Este va a ser mi NO-DISCURSO He intentado, en varias ocasiones, escribir una pequeña disertación. No todos los días se gana un premio de esta envergadura y la ocasión, bien merece unas palabras. En cambio, este no-discurso , desde el primer momento, ha querido tener vida propia y mandar sobre las circunstancias. La primera vez que lo intenté redactar, a los pocos minutos de comenzar a escribir, sonó el teléfono. Una voz amiga, me contaba incrédula, que un compañero de trabajo común a ambas, había fallecido de manera fulminante. Por supuesto, dejé de escribir en el acto, y dejamos venir los acontecimientos. Tal día como hoy, hace una semana, nos despedimos de él. Para él, mi recuerdo. Pasaron un par de días ,y vino a mi memoria el día de hoy y pensé:”El discurso!!!” Además, Doña Lu, que a veces creo que me lee el pensamiento a distancia, con sagacidad maternal, había publicado una foto de un señor con bigote, en un acto, que decía ser yo... En fin, volvía a mí el tema. Por segunda vez, me siento a escribir. Distraída y poco concentrada, abro mi correo. Y leo, con pánico, el mail de una amiga, que me cuenta, su repentino enfrentamiento a una grave operación, y a un largo tratamiento. En sus propias palabras, una batalla que espera ganar. La imagino, preciosa, como es ella, recorriendo un pasillo con muchas puertas. Esta noticia me paraliza de nuevo. Y miro la hoja en blanco, percibiendo a un discurso que no quiere nacer ni ser leído. Se ha convertido en una especie de ruleta rusa que se acciona en cuanto empieza a ser pensado. Me hago cargo de la situación. Dejo la pluma sobre la mesa, sin hacer ruido, para no despertarlo y me aparto. Quiero evitar más daños. Así que no haré un discurso. Dejaré a este ser que repose en su limbo. Solamente os diré, en voz bajita ,como se hace para contar un cuento a los niños, que soy la mujer más feliz de este mundo, por haber ganado este primer concurso de Valencia Escribe. Conozco la trastienda y sé todo el cariño que se ha puesto. También me hace muy feliz, haber conocido a Lucrecia, que como Ariadna ha tejido, desde la soledad de su estudio, con hilo de oro, una red para atrapar almas bellas. Con sus bromas y sus broncas a través de las letras. Y en fin, van pasando los días y todos vamos creciendo, pero ,un poco más acompañados. Hoy somos afortunados. Estamos aquí celebrando. Mi recuerdo para todos los que no están ahora presentes, aunque sí de corazón. Y cómo canto a la alegría que quiero transmitir, permitirme que os haga un pequeño regalo. El maestro Benedetti sabía decir “todo” como nadie y a él me he encomendado: Piedritas en la Ventana.

domingo, 29 de enero de 2012

La función cuadrática


Llego, a propósito, con la hora justa a la reunión, porque empieza a resultarme incierto el espacio que hay entre tú y yo. He sido Diana cazadora y ahora, aunque un poco cansada o tal vez mayor , reconozco los signos. Rodeo la sala con sigilo y me siento en mi sitio. Levanto la mirada y ahí estás. Antes eras más sutil y más discreto. Ahora, por algún motivo, las cosas están más claras.Tú has decidido algo para mí. En cambio yo, aún no he emitido ninguna señal. Secretamente complacida, estoy esperando agazapada el momento propicio de mirarte a los ojos. De acariciarte por sorpresa, sin apenas rozarte, delante de todos. Dejarte indefenso en un momento de desconcierto.
Imagino mil maldades y en cada una me voy creciendo. Tengo la vista sobre la mesa, porque sé que vienes directo hacia mí.Estoy en guardia… Con suavidad extrema, te inclinas, sin agredir mi espacio personal, aunque muy cerca y me dices:
-“¿Has trabajado aquello que hablamos sobre la función cuadrática?”
Me río para mis adentros. Al cuerno la función!! Aprovechando que mis compañeros de sala siguen entrando y acomodándose, te sostengo la mirada fija.Descubro rubor en tus mejillas. Guardo unos segundos de incómodo silencio para ti,con mi dedo índice te acaricio la barbilla y te digo bajito:
-“Te has manchado de tinta…”

viernes, 27 de enero de 2012

Mi calle

Mi calle es tranquila. Tiene grandes árboles que me han acompañado desde siempre. Cuando hace sol y cuando hace frío. Vivo en un ático. Es mi refugio. Pero soy poliédrica por naturaleza, y buscando espacio, incluso dentro de mi propio escondite, tengo un hueco. Enciendo mi ordenador y, tengo otra calle. Una avenida principal, Valencia Escribe, otra que cruza, Leocadia’s Street y en el centro Feisbuk Square. Me asomo a mi ventana, y ésta, no suele ser una calle tranquila. Es ágil, rica, pobre, emocionante, joven, madura, indignada, dulce, dura. Y me siento feliz de vivir allí por temporadas. En muchas ocasiones, no puedo participar, porque tengo algunas aristas más que recorrer por el poliedro de mi alma, pero no desaparezco. Soy un testigo callado y disfruto de ver a Wally haciendo streaptease, ajeno a la orquesta de músicos ciegos. Mi vecina se ríe arrebujada desde su cama. Y cuando se va la luz…es un magnifico caos. Una noche, vi a dos matones en una azotea. Uno de ellos no tenía adjetivos porque alguien, sin pensarlo, se los había llevado en un saco. Desde mi ventana, veo a veces, casi borroso, un fantasma que cruza el paso de cebra. Pero lo mejor es que, todos los vecinos del barrio, sabemos que los Mares del Sur, pueden estar al alcance de la mano. Por eso, nadie vende sus pisos. Y he podido contarlo con todo lujo de detalles, porque tropecé en la escalera con el hombre del saco que, al verme, sonrió y me regaló unos cuantos adjetivos.
Me gusta esta calle de mi alma. Me gustan sus vecinos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

En la tetería IV


Aquel Lunes de Navidad no fuí a trabajar. Pasé la mañana trasteando en casa. Hacía frío.
A las cinco, puntualmente, salí a tomar mi té. Suelo acudir todos los días a la calle Sorní. Infusión de arándanos y periódico. Como soy un habitual de la casa, Marcello, el camarero, ya me tiene preparada la tetera a la temperatura justa, al punto de acidez exacto y mis butter cookies preferidas.
A esas horas, no suele haber gente en el local. Siempre se anima más tarde. Pero aquella tarde, había una dama sentada en la barra con aspecto tenso. Esto era doblemente extraordinario. En primer lugar, porque estaba sentada en mi sitio favorito; y, en segundo lugar, porque era una rubia inquietante. Me senté cerca e imaginé que pediría un simple té verde. Miraba hacia la puerta nerviosa, como si esperase a alguien.
Sonó la campanilla de la puerta y apareció una mujer joven. La rubia se giró hacia Marcello y gritó:
-”Carajillo de ron negrita”
-“Caray!! Esta rubia me gusta”. Pensé.
A los cinco minutos, volvió a sonar otra vez la campanita de la puerta y apareció otra mujer, que saludó efusivamente a la primera. Mi rubia se giró hacia mí, y con un seco “Perdone”me arrebató el periódico y se tapó la cara para poder vigilarlas a las dos.
Mientras mis arándanos infusionaban, yo seguía la escena con expectación. Allí estaba pasando algo y no me lo quería perder.
Al momento, llegaron una pareja y se unieron a las chicas.Todos se saludaban con alegría y cordialidad. Estaban sentados junto al árbol de Navidad.
Seguíamos atentamente la escena mi compañera de barra y yo, especialmente ella, que tomaba notas en una servilleta de todo lo que oía.Y el caso es que resultaba un grupo inofensivo.
Pasó el rato y, después de unas fotos, todos se pusieron en pie y se despidieron amistosamente en la puerta.
Mi extraña compañera, que ya iba por su segundo carajillo, se abalanzó sobre las galletitas que dejaron en el plato y me lanzó una mirada de cómplice silencio. Recogió su bolso y salió para no volver. La echo de menos.Vuelve rubia,vuelve...

jueves, 22 de diciembre de 2011

Dedicado a Magda


Pese al temblor de sus manos,Mag sujetó el chelo con firmeza  y levantó el arco con suavidad.Apenas escuchaba su propia respiración.Era su audición final de curso y coincidía con el concierto de Navidad.

Llevaba varias semanas ensayando esa pieza pero,nunca fue su primera opción.Tenía una dificultad manifiesta.Debía emocionar y llegar al corazón.Si no conseguía ese efecto , la técnica, por sí misma quedaba vacía.
Dos días antes,había decidido desestimar la obra,pero esa misma tarde finalmente,rectificó y asumió el riesgo.

El silencio de la sala  le dió la fuerza para arrancar.Fuera del arco y de  las cuerdas, su campo visual estaba nublado.No veía nada ni  nadie y tenía la espalda tensa.Pero a su mente venían imágenes.Especialmente,la voz de su maestro descifrando para ella los secretos de la partitura.
-”Aquí silencio,aquí anacrusa”.
- “Atenta Mag, son fusas.Abre,abre,haz cantar al chelo...smorzando”.
Una y otra vez,metrónomo en mano,a tempo.

Detrás quedaban horas de encierro solitario.Destinadas a tres interminables minutos de intensa emoción.
Mag cabalgó a través de pentagramasy compases, casi con vértigo.
-”Llego,llego al final...Ritardando,....”pensaba para sí.Hasta la última nota.
Con los ojos húmedos y un nudo en la garganta. Se quedó pegada al arco  casi sin aliento,y de un vacío oscuro, salió una aplauso ensordecedor.Sonrisa.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

LA QUERENCIA (1.2)

La dueña del local, sobresaltada por la voz, tan fuera de lugar, se acercó. Esta era la parte que peor recordaba del negocio. El cliente impaciente, a veces faltón y gruñón.
Sin alterarse demasiado, aparentemente, preparó la comanda. Al acercarle la taza, reconoció el pañuelo con el que se enjugaba la frente el caballero.
Su abuelo  hacía grabar las iniciales  en cada pañoleta de la casa. (Asun)

LA QUERENCIA (0.0 relato raíz)

Con talento…, no encuentro otra palabra.
Un café, una pasta, vasito de agua. En plato de porcelana, servilleta de lino y cucharilla de plata.
Así servía mi abuelo, hace mucho tiempo en  “La Querencia”, cada  comanda.
Nuestro café se cerró y han pasado los años y  con ellos, mucha historia.
Este otoño, he vuelto a subir la persiana del  local. Espero que sea mi sustento de nuevo. Y empiezo de la nada, como antaño.
He dado una buena mano de pintura. Colores alegres. Lamparillas improvisadas. Sillas y mesas del antiguo local vuelven a la vida. Y sobre todo, buena música.
Esta vez, no habrá lino blanco pero intentaré hacer de una taza de  café, un buen momento y, también… , una nueva forma de vida. (Asun)

domingo, 6 de noviembre de 2011

Amanece


Acaba de amanecer y ... veo, desde el sofá, la luz que entra por mi ventana. El visillo acaricia la punta de mis dedos. Me he pasado la noche revisando mi primera novela. Mañana la entregaré. Una gélida brisa me espabila. Me asomo  a la ventana y veo la calle despertar. Cae una lluvia muy fina, y dentro de mí, sonrío.

lunes, 17 de octubre de 2011

Pitágoras

Después de una intensa jornada de estudio en la Academia, Teano salió al jardin interior. Llevaba consigo varios rollos de pergamino en un cesto.
Una hilera de musas de fino mármol adornaba el lugar.
Teano parecía cansada. Su marido, Pitágoras, había debatido con ella durante varios días, sobre una relación entre distancias, que urgía resolver a los arquitectos.
Se sentó en una bancada , bajo  la atenta mirada de las musas. Cerró los ojos y como en una ensoñación, vio resuelto el enigma, con la relación de sus distancias al cuadrado.
Despertó sobresaltada y abrumada por el calor y el cansancio, pensó para sí misma:

        -“Hay días… en que a una, no se le ocurre nada

Cogió su cesto y fue a buscar una jarra de hidromiel.
Con Teano en la distancia, dos de las estatuas jugaron con un rayo de sol y dicen…, pareció verse un guiño.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lo mejor


Llovía a cántaros. Me refugié bajo el tejadillo de la parada del autobús. Una mujer, de mediana edad, me hizo sitio y me sonrió.

  -"¿Hace mucho qué pasó el   10?"pregunté.
  -"Acaba de pasar uno ahora mismo. Yo llevo aquí media hora". Me contestó.

Hablamos durante la espera.De la lluvia, del tráfico. Los tópicos. Era pelirroja, media melena alborotada pero cuidada. Atípica belleza.
Entre un mar de agua, surgió del caos un autobús y  la mujer se despidió y subió a toda prisa.
En un segundo me dí cuenta de que se había dejado el móvil caído, pero ya no me dió tiempo a alcanzarla.
Lo cogí y pensé devolverlo al día siguiente.
Cuando llegué a casa, comenzó a sonar. Una y otra vez. En la pantalla, se leía Bruno.
Tres, cuatro, hasta seis llamadas. Al final un mensaje. No me pude resistir y lo abrí.

Eres lo mejor que me ha pasado en la vida

Me sobrecogí. Pensé en ella y muchos sentimientos se precipitaron. También un poco de envidia. Sin medir demasiado bien las consecuencias, contesté 

 “Mañana, a las 5, te esperaré en el café Colors”

Bruno enseguida confirmó la cita.

Utilizando el móvil, localicé a la mujer y le expliqué la pérdida y le dije que se lo dejaría en el café, a las cinco de la tarde.Fuí un poco antes, le dejé el teléfono al  dueño, que era amigo mío y me alejé un poco para ver la escena.
A la hora prevista, llegaron los dos. El resto…lo hicieron ellos.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sin él

En ocasiones, el tiempo se acaba. Y lo sabes. Siempre lo has sabido. Quieres que pase rápidamente, para recordar ese instante tan negro, desde mucha distancia, como un mal sueño.
Y quieres dejar de vivirlo.

-“Es difícil decir pero…dos meses, a lo sumo tres. No hemos podido hacer nada”.

Te vuelves a tu rincón de la sala de espera. Los ojos te hierven y a tu alrededor todo ha perdido  forma y color.
Una punta de navaja te acaba de atravesar el alma y no puedes concebir continuar la vida sin él.
Para tu herida, tampoco hay remedio.

viernes, 23 de septiembre de 2011

La versatilidad


-“Versátil…” dijo ella.
-“Y ya está? pregunté.
-“Sí”.

        Este fue el final de la conversación. Sin consultar.
Sin preguntarse ¿nos lo podemos permitir? mi compañera, la luz de mis ojos, había comprado un coche de alta gama engatusada por un petimetre repeinado que le había vendido la burra, nunca mejor dicho, de que se trataba de un coche versátil…

-“Es que para mí la versatilidad es muy importante. Siento que me da alas”.
-“Pero, alma mía, esto no es una bebida energética. Es un coche de muchos ceros”.
-“No te preocupes cielo, sabrás arreglarlo…”

Se atusó la melena y salió por esa puerta.
Y aquí estoy, rebuscando por los cajones, la última cajetilla que compré hace tres años.

martes, 13 de septiembre de 2011

Oro


Hace mucho calor. Hoy me he levantado con el pie cambiado y solo encuentro obstáculos. Tampoco sé muy bien qué ando buscando. He de salir del despacho, tengo pendiente una visita. La he postergado en varias ocasiones. Son muchos kilómetros y me da pereza.
¡¡Para ayer!! brama mi jefe. Me dice que la he de resolver yo, me avalan años de experiencia…mientes, me digo a mí misma. Mientras la atmósfera, se va tiñendo de un terrible hedor a reducción de plantilla.

Estoy conduciendo y casi no veo la carretera. Las sienes me van a explotar y el nudo que tengo instalado, desde hace varias semanas en mi estómago, se me hace cada vez más grande.
En un claro de la carretera paro. Nadie. Se me nubla la vista y un zumbido me llena la cabeza. Me pierdo…

Una suave brisa entra por la ventana y me devuelve a la vida. No sé cuánto tiempo ha pasado. 
Abro los ojos y veo, en lo alto,rayos dorados de luz, que atraviesan las copas de los árboles. El oro del otoño. Armonía. Me siento mejor.

Me reinvento de nuevo.

martes, 2 de agosto de 2011

El año que no viví


Una mañana, mi madre entró en mi habitación. Se sentó al borde de la cama y me miró con cariño. No pude decir nada. Las lagrimas resbalaban por mis mejillas.-”No te preocupes de nada. Hoy vienes  conmigo a casa. El tiempo que necesites”.
Creyendo que me había rendido, no hizo preguntas complicadas, me cuidó con esmero y puso toda la energía que yo había perdido.

Su casa estaba en un acantilado, sobre la dársena. Desde el mirador de mi ventana, veía barcos que entraban y salían. Pero, había un único momento en el día, en el que despertaba del  letargo en el que, sin darme cuenta, me encontraba sumida.
A las cinco de la tarde, puntualmente, cientos de gaviotas graznaban una letanía de sonidos sardónicos, acompañando las barcas pesqueras que llegaban a puerto después de faenar. Abría las ventanas de par en par y como un desfile previo a la verbena, sentía  algo parecido a una  alegría.

Tardé un año en reparar  daños. Mi alma, harta de tristeza y vacío, se había desconectado de mí, y el único hilo que dejó amarrado, parecía despertar únicamente a la voz de las gaviotas.

Ya todo quedó atrás pero cuando vuelvo a mi casa  y veo en mi interior, de nuevo,la escena, no puedo sentir otra cosa que  gratitud y  sonrío.

miércoles, 27 de julio de 2011

Tarde de estío IX


Touché. Se lanzaba sin red. Pirueta en el aire y salto sin retorno.
Mientras me hablaba se iba acercando lentamente.Ya estaba a mi altura. Olía a limpio y su piel era suave. Me conocía. Me conocía desde siempre.
Ya no tenía nada que decir. Cualquier cosa hubiera sido ruido.
Nos mirábamos fijamente,  intentando  casi, resolver un enigma.
Sólo pude extender mi mano y rozar su mejilla. Acaricié el contorno de sus labios con la punta de mis dedos y le besé.
Inesperada y dulce tarde de verano.

martes, 26 de julio de 2011

Tarde de estío VII


-"Tu imagen tras el velo de la cortina parece un regalo para la vista..."

            Nunca sé bien, qué cara poner cuando me dicen un cumplido. Noto que me he ruborizado y lamentaría mucho parecer patética. Quiero gustarle.

            -Hola…, disculpa…No me había dado cuenta de que estabas ahí…mientras me digo a mí misma: falsa, mentirosa, boba…

Para mi asombro, Alfredo  dice:

            -¿Cómo puede Eufrasio tener una hermana tan preciosa y no habérmelo dicho antes?

Esto no me gusta. Estamos cayendo en picado, en un ligue corriente. Seguro que este chico sabe tocar el laúd muchísimo mejor. He de sacar a  la luz la mejor versión de mí misma.

Tarde de estío V

A mis años, ya puedo asegurar que, no me conoce casi nadie, en el verdadero sentido de la palabra. He vivido a mi aire en una gran familia. Esto me ha permitido distraer la atención y he pasado de puntillas.
Mis sucesivas parejas, apenas han dejado rastro.

Tengo una casa grande, sosegada. Cálida y hecha a mi medida.
Mi hermano, Eufrasio, vive en París y se ha instalado  unos días conmigo. Generalmente, viene solo. Tenemos complicidad y sabemos respetarnos los espacios. Pero, en esta ocasión, ha venido acompañado de un amigo. Alfredo, profesor de Inglés.

            -Te va a encantar hermanita!! ,me dijo por teléfono.
            -Se parece un poco a ti. Cultiva la invisibilidad, como tú!! .Directo, como siempre,a                               la   línea de flotación.
            -Además estará sólo un fin de semana. El Lunes se va a China por trabajo…
            ¡Qué alivio! sólo serán dos días. Pasarán pronto, pensé. Sólo tendré que camuflarme como una planta.

Llegaron ayer. Eufrasio tenía razón y sabía lo que hacía. Alfredo es seda y porcelana.
Ahora, estoy disimulando. Hago cómo que leo muy concentrada pero, le veo. Me observa por detrás de la cortina.
            -Ven…, le digo con mi pelo, con mis pies , con mis ojos… pero no me  atrevo a mirarlo.Los fracasos aún me resuenan en el corazón...

           

lunes, 25 de julio de 2011

Tarde de estío III

La observo y ...me doy cuenta de lo hermosa que está hoy. La percibo poderosa y frágil  al mismo tiempo.
Una brisa fresca  acaba de entrar por la ventana y  el visillo blanco roza su rodilla. Ojalá fuera capaz de guardar esta imagen mucho tiempo. No me atrevo a moverme.
Estoy complacido  pero…ya quiero acaparar toda su atención. Aguardo un poco más.

Tarde de estío



Descubro su figura ensimismada. Está echada en el sofá. Apenas lleva ropa.
Sin darse cuenta, ensortija un largo mechón jugueteando con sus dedos. Tiene la boca entreabierta  y la mirada baja, pero atenta. No hago ningún ruido que rompa la escena. Por detrás de una cortina ligera la observo, mientras imagino mil cosas.
Absorta, ella está…leyendo un libro.Esperaré.