Juan Diego de Marcilla anduvo por estas
callejuelas en busca de su amada, Isabel Segura. Llegó tarde a la cita y la
encontró ya desposada. La negación de ella al beso infiel por el que ambos
suspiraban, fue su condena de muerte. Hoy vaga por estas escalinatas, empapadas de lluvia, el fantasma de su desdicha…
Precioso. La lluvia es un elemento que siempre aporta cosas interesantes a los relatos (escritos o en forma de película, por ejemplo). Los fantasmas que genera el desamor pueblan nuestras ciudades, y nuestras habitaciones, y nuestras letras...
ResponderEliminarJooooo prima, otra lección de micro para que la tenga pegadita en mi mesa y no se me olvide. Genial y bonita historia a la vez
ResponderEliminarQué bonitooooo!!! Eso del beso infiel negado...da para otro relato.Precioso.
ResponderEliminarVaga por las escalinatas..., uf, lo leí pensando que estaba sacado de algún libro. Genial.
ResponderEliminarEstá inspirado en los amantes de Teruel.
ResponderEliminarGracias a tod@s por vuestros comentarios.
Muy bonito Lu, sí que parece sacado de un texto biográfico literario. Como aquella historia, seguro que leyenda urbana, de que Espronceda se encontró al cabo de un montón de años con su amada Teresa de cuerpo presente, al asomarse por una ventana un día que iba caminando por alguna ciudad castellana.
ResponderEliminarPrecioso lucrecia, me encantan los relatos de amor y desamor y más si están narrados como este que merece mi más sincera felicitación.
ResponderEliminarQué medieval!!! Me gusta, me gusta, me gusta
ResponderEliminarLucrecia, sí que estás inspirada!!.Muy bonito.
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