Hambriento como un lobo y con la
camisa pegada a la espalda por el calor llego a mi casa. El pastoso y áspero
polvo de verano mezclado con el sudor me obliga a una ducha rápida. Aquí, en
Kazán me gustaría ver hoy a los sabiondos internacionales que aseguran que éste
es un país frio…
Con el pelo mojado y las tripas
rugiendo entro en la cocina y caliento rápido la sopa.
Abro el cajón del pan y ¿qué me
encuentro?: ¡otra vez la vecina!
Mi apetito huye siendo reemplazado
por una sensación de angustia en la boca del estómago. Mi plato de borsh, tan
apetitoso hace unos momentos, ha perdido todo su encanto. El rojo sabroso de la
remolacha se ha convertido en un rojo asqueroso de sangre corrompida.
Cojo la cajita de cartón marrón, ya
algo mugrienta, que encierra los exiguos restos mortales de Nadia y la pongo
encima de la mesa, entre el plato del borsh y la cazuela con el riquísimo guiso
que Raísa me ha dejado para el almuerzo.
Me quedo mirando el macabro bodegón
durante un buen rato, tratando de asumir el mensaje, que, en sí mismo, resulta
clarísimo: mi mujer está harta de tener en su casa las cenizas de nuestra
vecina y quiere que se las devuelva a su viudo… o me deja sin comer.
El problema está en que le prometí a
mi buen amigo y vecino Nikanor guardárselas un par de meses. Sólo hasta que él pueda
encontrar tiempo para darle cristiana sepultura.
¿Podré aguantar sin comer un mes y
medio?
Halcón
Un relato de verano lleno de humor muy negro. ¿Podrá aguantar sin comer? Qué crueldad la de Raisa que no entiende las lealtades de la amistad. Suerte, Halcón.
ResponderEliminarEl verano se presta a la pérdida de criterio... parece que con el calor estamos dispuestos a permitir cualquier cosa. Me gusta.
ResponderEliminarMuy original, pero vaya asco me ha dado, acabo de comer!! Menudo acompañamiento para el protagonista!!
ResponderEliminarJajjaja!!! Humor negro, si.Una promesa a un amigo es una promesa, a lo mejor le sobraban unos kilitos...
ResponderEliminarPero qué bueno!!!!! jajajajaja
ResponderEliminarTela... qué bodegón! Me pregunto si alguien se atrevería a pintarlo con acuarelas o con óleos!
ResponderEliminarJajajaja. Menudo dilema se le presenta al protagonista. Creo que yo no aguantaría tanto tiempo sin comer. Original y con gran sentido de humor.
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