lunes, 24 de octubre de 2011

Tremendo.

Tremendo, tremendo es ver molinos donde hay gigantes, decir que es negro cuando es blanco, un te quiero cuando amas, y un te amo cuando quieres, más tremendo me parece tener un reloj a mano cuando el tiempo te ha dotado de arrugas y menesteres, que no es oro sino plata lo que reluce, y es más rico en ella quien la posea y bien sabido que es pobre el que de nada se alimenta. Tremendo me parece que quieran hoy convencerme de pedir la paz en el mundo y no el fin de las guerras, si no hay tanques ni bombas que estallen no hace falta paloma que vuela, que hablan de hablar por hablar, sin saber la verdad que declaran, solo el que habla de frente a la cara, ese sabes si miente o engaña. Tremendo sigue pareciéndome que cante victoria el que creé vencer y el que pierde se siente perdido, siempre hay meta esperando llegada a cualquiera que encuentre el camino, que los necios son solo necios y el orgullo es el apellido, que el enano no es pequeño ante el gigante que va erguido. Tremendo es que una madre llore a su hijo y que vaya a rezarle a la iglesia, que sea él el que encienda los cirios y el que rece a su madre en la tierra. Tremendo amigo Sancho, tremendo me parece todo.


8 comentarios:

  1. Marige, tremendo relato, que más bien me parece poesia. Pásatelo al otro blog, que no te veo nada por él, te esperamos.

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  2. Muy buena tu declaración de intenciones antiquijotescas.

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  3. Una gran reflexión Marige y muy original si señor

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  4. Está cargado de dolor, y de verdad. Me ha encantado Tula.

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