martes, 18 de octubre de 2011

TALLA ROBOT.


- Mirón, no es ella, repítela.

- Y ¿ahora?

- Tenía los pómulos más prominentes y mucho más pecho y la frente no era tan despejada. No me sirve, vuélvela a hacer.

- Dime que ésta sí se parece.

- Se aproxima, cumple el canon, pero, esa nariz, los rizos, los hombros y la mirada no se corresponden con lo que te he descrito.

- Mira Alejandro, o inventas un nuevo método para el reconocimiento de personas, o tendremos que conquistar países para apropiarnos de sus canteras. Te pasó lo mismo con aquél efebo del disco que conociste en la Olimpiada. Y ahora dime, ¿qué hacemos con todas estas estatuas que no se parecen a esa mujer que viste en el ágora tan sólo unos segundos?

- Tállales un vestido, ponles un nombre y envíalas al Partenón, que últimamente andamos cortos de deidades.

10 comentarios:

  1. También este es muy original, me ha gustado.

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  2. Pudiera ser que fuera así...Original.

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  3. Me sumo al resto de opiniones, muy original

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  4. Qué ingenioso, y muy socorrido, mira tú por donde surten al Partenón de deidades. Me ha gustado.

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  5. A mí me pasa lo mismo... que todas los rostros de estatuas me parecen el mismo, menos con el de Nefertiti, claro, que se parece a Audrey Hepburn. No me hagas mucho caso, que no me he tomado la medicación hoy...
    Enhorabuena. Por cierto, por curiosidad... ¿se trata de Alejandro Magno?

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  6. Se trata de Alejandro Magno, no creo que fuera coetáneo de Mirón, pero en mi historia me venía de perlas.

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  7. Tu poema es todo lo contrario a este relato, ¡vaya que si estás inspirado!.

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