domingo, 4 de noviembre de 2012

ALREDEDOR DEL ÁRBOL DE LAS ILUSIONES

Apenas pude dormir, era el gran día de Reyes y aunque tengo dieciocho años, por muchos motivos es un día muy especial para mí. Miré el reloj, desde muy chiquita mamá siempre me decía que no era prudente que me levantara antes de las nueve y ahora sé, que su deseo era aprovechar el descanso en un día de fiesta y al mismo tiempo poder ver mi cara de sorpresa al desenvolver cada uno de los regalos, sólo quedaba quince minutos para salir corriendo hacia el salón. ¡Que demonios! Aunque sea una tradición no creo que tenga mucha importancia si me levanto un poquito antes.

¡El majestuoso árbol de las ilusiones! Así lo llamaba mi abuelo; estaba rodeado de un montón de regalos, me arrodillé y empecé a separarlos por nombres, y al levantarme tropecé con una de las ramas, entre los adornos navideños había colgado un hermoso reloj muy antiguo, lo cogí entre mis manos y abrí la tapa, ante mis ojos apareció una foto de una mujer joven y muy bella, en un principio pensé que era la imagen de mi madre en su adolescencia, aunque me di cuenta enseguida que no era ella, ya no recordaba que eran como gemelas separadas por el tiempo y me sonreí al pensar que me atribuían el mismo comentario.

La sensación de una presencia me hizo girar la cabeza y en el umbral de la puerta mi abuelo me observaba con ojos lacrimosos; se le leía la vida en los surcos de la piel. Este reloj, me decía mi abuelo, pasó de generación en generación y es deseo de tu madre que pase a tus manos, pronto te irás...
Sentimos movimiento en la habitación de mis padres, nuestros pensamientos fueron recíprocos y animada por mi abuelo desaparecí antes de que mis padres aparecieran. A las nueve y cinco entro en el salón y con la complicidad de mi abuelo recojo el reloj, mi madre con lágrimas en los ojos palmea el cojín que está a su lado para que me siente y me cuenta la historia de la joya que tengo entre mis manos, una historia que va sumando renglones de generación en generación.

8 comentarios:

  1. Muy buen relato, Fina.
    Me encanta la impregnación sentimental que poseen esos artículos que viajan generación tras generación.
    Por otra parte me gusta mucho el principio, hay que negarse a desterrar el niño que llevanmos dentro. Me encanta porque a mí, el día de Reyes, me pasa igual, jejeje.

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  2. Muy emotivo Fina. Me ha gustado mucho la capacidad que le das a la niña de entender lo importante que era aquel reloj. Un beso.

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  3. Es tierno, me has recordado a mis tiempos en los que aún vivían mis abuelos y yo, aunque ya no creía en esas cosas, me levantaba con los ojos brillantes de ilusión para abrir mis regalos. Gracias, Fina por conseguir que esos recuerdos tan hermosos hayan regresado a mi mente.

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  4. Me ha pasado como a Wiss, me has hecho recordar a mis padres y las celebraciones con ellos. Gracias.

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  5. Precioso relato Fina. Estoy de acuerdo con cada uno de los comentarios que han hecho los demás y, además, añadir que cada vez escribes mejor, ordenas muy bien todo ese torbellino de ideas que tienes en tu mente.Ya te dije, hace mucho, que tienes muy buenas ideas e imaginación para escribir. Enhorabuena.

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