viernes, 4 de mayo de 2012

VIAJE DE IDA Y VUELTA

Néstor miró por la ventanilla del avión. Sería la última vez que veía aquella ciudad. No la iba a echar de menos, estaba seguro. Ahora sentía una sensación totalmente opuesta a cuando la vio por primera vez. Entonces era un joven empleado de una multinacional. Quería promocionarse, ser un miembro importante dentro del entramado empresarial. No le fue  difícil conseguirlo, tenía un don de gentes inmejorable, era cercano, cordial con todo el mundo y sobre todo, tenía mucho entusiasmo. Se ganó rápido la confianza de sus superiores. Aunque el escalafón estaba muy arriba, consiguió sus objetivos. Los mejores años de su vida los dedicó a su trabajo. Pero aquella mañana, sus ojos se clavaron en un cuadro que llevaba años adornando el salón de su pequeño apartamento. Esto cambió sus planes. Debía firmar un contrato importante, sin embargo, dejó su maletín lleno de documentos, hizo la maleta y corrió al aeropuerto. En el leve ascenso del gran pájaro de acero, recuperaba el vuelo a una libertad perdida, lejos del tumulto de calles rebosantes de gente, de edificios sin ventilación natural, de "tenteenpie" que saciaban el escaso apetito. Volvía a un pequeño pueblo de una lejana provincia, en el que el el tiempo transcurría lento y los vecinos  conocían su nombre.

jueves, 3 de mayo de 2012

MIEDO A VOLAR

Había sido una noche mágica, desplegaron todas sus armas amándose, ya dormiría en el avión. Tan sólo quedaba convencerla para que lo acompañara en este viaje. El trabajo le iba a ocupar poco tiempo y ella podía ir de tiendas, darse un tratamiento de belleza o hacer lo que quisiera cuando él estuviera en la empresa, después disfrutarían juntos de un lugar tan hermoso como Venecia. Iba a estar fuera de casa más tiempo que de costumbre y no deseaba estar tantas horas sólo. Nunca consiguió que lo acompañara a ningún viaje, su trabajo la tenía siempre ocupada, pero ahora ella se encontraba de vacaciones.

Irene le prometió qué se encontraría con él unos días más tarde. ¿Por qué no le dije qué tenía miedo a volar? ¿Qué digo miedo..., pánico a subirme a un montón de metal?.

Se encontraba sentada muy nerviosa a la espera del despegue, repetía la misma palabra una y otra vez como le habían enseñado “desconectar, desconectar...”.
Estaba pálida, trataba de controlar la situación. Una voz la animaba. -Tranquila Irene, lo vas a conseguir, recuerda todo lo qué te dije-. Irene intentaba proyectar en su mente los momentos disfrutados con Juan. Por él estaba allí. Empezó a sentir como el aparato se movía. No podía respirar, ¡desconectar, desconectar, desconectaaaaaaar, no puedo, no puedo! Gritaba. Se quita el cinturón, echa a correr hacia la puerta, la abre y se tira. Sentada en el suelo se echa a llorar, iba a ser la primera vez que no cumpliría una promesa. El simulador deja de funcionar y el doctor le dice apenado, -solo un poquito más y lo habrías conseguido-.

VUELO 735

Por megafonía anuncian la salida del vuelo 735 con destino a Hong Kong. Embarcamos y la certeza de lo que no tiene retroceso, sacude nuestros miedos. Inmersos en silencios gemelos, soñamos con el viaje de vuelta. Junto a su foto, en mi bolsillo interior, descansan los tres billetes de regreso.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Shanghái mon amour


Shanghái. Seis de la tarde.
Cualquiera de vosotros podría preguntarse qué hace un tipo como yo en este apartado rincón del mundo.
Desde que me saqué la licencia de investigador privado, he tenido la oportunidad de hacer infinidad de viajes, a cual más interesante. Y este último me ha reportado algo más que una buena paga y una mujer bonita esperando en mi despacho. Preguntas.
¿Qué diablos empujaría a un hombre con dos dedos de frente, a serle infiel a semejante belleza? ¿Porqué tantos rodeos? San Francisco, Berlín, Kioto, ahora Shanghái.
Mi libreta de notas está abarrotada de dudas. ¿Por qué tanta pasta por un simple tema de cuernos? Y las dos más importantes. ¿Dónde está mi paracaídas? ¿De dónde leches se ha hecho esta foto? Es físicamente imposible, a no ser que hayas saltado desde un avión anterior a este y estés a puntito de ser hecho puré de bicho con la turbina.
Lo que da de sí semejante caída. Por cierto. Otra pregunta ¿Eso del ala es un Gremlin? Pues los del avión lo tienen peor que yo.
Mi nombre es Philip Palomo. Y esta es la historia de mi vida.