miércoles, 18 de julio de 2012

9. (concurso) "Hasta siempre"

  

 

Ese abrazo duró algunos segundos más que los del resto del grupo pero nadie más aparte de los protagonistas de esta historia lo advirtió. Querían separarse y actuar con normalidad, eso era lo más sensato y lo que tenían previsto hacer. Seguir fingiendo que no eran más que dos viejos amigos que se habían reencontrado después de mucho tiempo. Dos amigos que habían compartido junto a sus parejas unas vacaciones inolvidables. Pero qué sabe el corazón de mentiras ni de planes absurdos o qué sabe el corazón de normas o estados civiles…

Para ellos aquel abrazo fue la agonía de aquel verano y también de su historia de amor clandestina.

 

Violeta

Cómplices



Al llegar a la orilla me sorprendí. Alguien se me había adelantado: en vez de la superficie crujiente y lisa de cada mañana, me encontré con un corazón dibujado en la arena. Me acerqué y sonreí. A su lado, tracé el mío con la siguiente leyenda:

“Y yo a ti.”    

martes, 17 de julio de 2012

El rito


Valencia escribe<br>sobre...

Todos los años acudo al lugar en el que te abandoné para siempre, a esa playa que tragó tus cenizas sin rechistar y que nunca vomitó ni el más pequeño de tus pedazos… Voy y dejo mi corazón tatuado con los dedos en el mismo punto en que derramé tímidamente, hace tres años, parte de mi vida con la tuya entera; alimento la esperanza de que esa espiral casi invisible que corona ese punto, me transporte rápido, me lleve, me devuelva lo que es sólo mío.

Una luna gorda


Lunes por la mañana, el sol acaricia con ternura el rostro de las chicas de la peluquería, supermercado, pastelería… Todos los días se apiñan en el soportal de una calle céntrica de Huesca, sin compromiso ni ataduras, almuerzan en el café de la esquina sobre las once de la mañana. Es el Bar de Manolo.
Hoy hace un día espléndido, la luz de mayo es brillante y huele a verano. El primer madrugón de la semana ha hecho mella en sus ojos, en sus torneadas piernas, en sus jóvenes brazos, sin duda, un corsé de plomo se ciñe sin piedad en los cuerpos de estas muchachas…
Esta mañana Manolo no les ha servido café ni bollería… solo refrescos y silencio… ninguna tiene ánimo para contar nada, para presumir de nada… Anoche salieron de verbena, bailaron y se divirtieron, mucho vino y cacahuates. Una de ellas se atrevió con el anís… y hoy todas, tras una apariencia feliz e ingenua, sostienen el cuerpo castigado y la conciencia pesada.
¿Qué ocurrió con aquél  grupo de chicos? Se arrimaron sin remilgos, con ese punto canalla que tienen algunos hombres que nos gusta tanto a las mujeres… tras acabar la música, todos se trasladaron al río sin más bombilla que una luna gorda, descarada y fisgona. ¿Qué vivieron en ese lugar? No hay comentarios…