Y caminaban cogidos por la cintura,
como el primer día en que dijeron adiós a sus antiguas vidas. Libres y felices,
lejos de los barrotes oxidados de la residencia.
sábado, 8 de noviembre de 2014
La espera
Esperar un par de años para que se
case, una década para que se divorcie, trece años para que se vuelva a casar.
Esperar casi toda una vida para tener una oportunidad, no importa cuánto tiempo
sea, el tiempo sólo se rige y se mide por la felicidad.
El pincha
Hija, ¿tú sabes quién es el hombre
que duerme en mi cuarto?
-Claro, mamá, es el papá.
-No, hija, no, ese no es tu padre,
ese es un viejo que no sé de dónde ha salido. Mi marido es este –dice mientras
le muestra una foto-, es igualito que Clark Gable. ¿Tú sabes dónde puede estar?
La hija la mira con ternura y le acaricia una mano. Se queda sin palabras.
La hija la mira con ternura y le acaricia una mano. Se queda sin palabras.
-Ese es el pincha. Le estoy agradecida, todas las
mañanas me pone la insulina. Y parece un guardia civil gordo y viejo. ¡Mi
marido! ¡Él sí es un hombre guapo! ¡Y bueno! A ver dónde se habrá metido este
hombre, hace no sé cuánto que no lo veo.
viernes, 7 de noviembre de 2014
JUNTOS
Se siguen apoyando el uno en el otro como cuando eran jóvenes. Ahora ya no hay sueños ni mariposas ni desavenencias. El paso del tiempo se acompasa con el del sonido del bastón y el de ese lento caminar hacia el último viaje, siempre juntos.
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