martes, 7 de febrero de 2012

Que Wilder me perdone.

Que Wilder me perdone, pero cada vez que ponen en la televisión una película en blanco y negro, cambio de canal. Soy de los que opina que el cine clásico envejece fatal. No discuto que en su época: Wyler, Wilder, Peckinpah, Ford, Lubitsch y compañía fueran unos genios, pero sus “obras de arte” hoy en día no iría a verlas ni el Tato. Cuando veo cine clásico y os juro que lo hago, enseguida encuentro fallos de guión, interpretaciones teatrales, diálogos enlatados, tópicos, fallos de raccord y un sin fin de descabellos que no puedo soportar a causa de mi carácter perfeccionista y analítico. Alguien me dijo una vez: tienes que ver “Casa blanca” y lo intenté, pero en cuanto me di cuenta de la falta de atracción de Bogart con la cámara (jamás la mira), en cuanto escuché la música de fondo, eso que se atreven a llamar banda sonora, que se dramatiza en momentos dramáticos y se enternece en momentos románticos, no aguanté más y dejé de verla. No soporto que a la escena de la ducha de “Psicosis” le preceda la música que todos conocéis, la B.S.O. de “Lo que el viento se llevó” es un claro ejemplo de delirio de grandeza, de melomanía incurable, de mal gusto musical.

Además, aquí nos han obligado a ver los clásicos del cine en versión doblada, perdiendo la oportunidad que han tenido los alemanes y los rumanos, por poner dos ejemplos alejados entre sí, de hacernos bilingües sin esfuerzo. Si tenemos en cuenta que el españolito de a pie se sienta delante del televisor cuatro horas al día de media, a estas alturas del cuento, hablaríamos el inglés con fluidez y el francés con cierta destreza por lo menos. En el doblaje se pierde la personalidad que la voz le da al artista y a cambio nos regalan una traducción a veces censurada, dudosa y una voz extraña metida con calzador.

Luego, el público se deshace en elogios con las actrices de época, tal es el caso de Audrey Hepburn, una actriz sobrevalorada, que no hacía otra cosa que echar miraditas a la cámara, ahogar grititos y mantenerse delgada. Hoy sería una anoréxica más. Tuvo su momento, era lo que todas las mujeres querían ser porque la sociedad quería que así fueran, hoy las mujeres tienen identidad propia. Donde estén Audrey Tautou, Charlice Theron, Natalie Portman y Scarlett Johansson, que se pongan las divas del pasado; donde estén Tarantino, Allen, los hermanos Coen, Clint y Spielberg, que se pongan los directores clásicos. Y si hablamos del cine clásico español, con Ozores, Buñuel, Berlanga y compañía, mi depresión alcanza el punto de la dependencia al Prozac. El “cine de barrio” ha hecho mucho daño a este país, menos mal que Amenabar con su genialidad y Almodóvar con sus neuras, han salvado los muebles.

Hay quien dice que ya no se hace cine como el de antes, ¡gracias a Dios!

- ¿No pensarás publicar esto?

- Ya sabes que me gusta conmover.

- Pues vas a conseguir que te apedreen por la calle. Pero, no entiendo una cosa, si mal no recuerdo, a tu hija le pusiste Audrey de nombre, llamas a tu perro "Potemkin", a tu gata "Viridiana" y hasta que no encontraste a una mujer con los ojos de Bette Davis, tu vida fue una búsqueda incansable.

- Pero eso los lectores de "Pantallazo" no lo saben.

- Que Wilder te perdone.

11 comentarios:

  1. ¡Qué fuerte! No estoy de acuerdo con todo lo que dices pero si con gran parte y, sobre todo con el desenlace que le das al final. Un puntazo. Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  2. Jajajaja...¡qué grande es la ironía! El final es magistral, Fernando. Por cierto, vigila ese laísmo de última hora.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El laismo madrileño is killing me. Thanks.

      Eliminar
  3. Ay amigo, eres un borde (y no un bardo, jejeje) de cuidado. Me has dado un susto de muerte. Tenía preparado ya un torpedo para darte en toda la línea de flotación y, entonces, leo el final de tu relato y me parto de risa. Lo siento pero soy de los que piensa que la peor película de Wyler se come a la mejor de los hermanos Coen, que sin Godard el señor Tarantino no sería nadie, pero nadie. En fin, imagino que nací en una época equivocada... Por cierto, compañero, es "Casablanca"... Genial!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de "Casa-Blanca" es una provocación más de este periodista tan borde para que los puristas del cine clásico se coman las uñas.

      Eliminar
  4. Qué bueno!! Mazazo al cine clásico y sorpresa final !!

    ResponderEliminar
  5. Menos mal que has dado el giro al relato sino.... muy ingenioso Fernando.

    ResponderEliminar
  6. Sí, de acuerdo con todos, después del susto me ha encantado.

    ResponderEliminar
  7. Estoy de acuerdo con los demás compañeros, pero tú ya habías pensado el final cuando comenzaste el relato. Genial Fernado. ¡Qué sería de los directores y actrices actuales si no hubiesen tenido "aquellos" referentes.

    ResponderEliminar
  8. Me has dejado impresionada como siempre. Estaba un poco alucinada mientras leia, no sabia si eras o no tú... y de repente el gran final, y sí, ahí te he visto. De diez!!!

    ResponderEliminar
  9. Muchas gracias a tod@s. Por supuesto que no pienso todo lo que dice mi crítico de cine, pero si que es verdad que no todas las grandes películas clásicas envejecen del mismo modo. El doblaje, por muy bien que lo hagan los dobladores españoles (tengo una buena amistad con los Varela), es un atraso, yo no veo ninguna serie ni película doblada, las veo todas en V.O. y me encantan.

    ResponderEliminar