viernes, 5 de junio de 2015

Despedida

La carne es débil, tanto que llega a aborrecer su propia existencia.

Nací en el siglo pasado y aunque es evidente que no llegaré al siguiente, es necesario hace público mi interés en acortar al máximo mi estancia en este mundo de mierda.

Y digo mierda porque todo lo que existe, incluso y sobre todo mi propia existencia es una inmensa montaña de mierda. No digo basura, ni excrementos ni nada por el estilo. Es mierda.

Los datos están ahí, delante de todos. No quiero hacer de esta declaración un debate. No quiero críticas ni mucho menos tener el apoyo de nadie. Tranquilos, no voy a mandar a nadie a la mierda.. porque según defiendo y, perdonadme por insistir pero es que quiero que quede claro este punto, todo es una gran mierda.

Y así las cosas, quitada esta gran venda de mis hojos, no puedo ahora osar siquiera al engaño más sutil, si todo esto es una gigantesca mierda, no puedo seguir viviendo en ella. Me voy.

No creo que se esté peor en "el otro barrio". Nada puede ser peor que este nauseabundo deambular por una vida sucia, asquerosa, putrefacta. Me voy y no voy a mirar atrás porque no vale la pena. Y como tampoco yo valgo la pena, si más allá no hay nada, si el otro barrio es sólo un sueño, pues ni tan mal. Al menos dejaré de apestar y de quejarme tanto.

Hala, que disfrutéis de la mierda, yo me largo. Si alguno quiere segurme, que primero se prepare, respire hondo y tire de la cadena. Allá en el fondo no sé si habrá luz... dicen las malas lenguas que es peor ue aquí. Me da igual, al menos tendré el aliciente de haber elegido mi destino. Adiós mundo de mierda, me voy. De solo pensarlo ya me siento mejor. Qué alivio. Si fuera solo un sueño estaría muy cabreado, mucho. Malditas medicinas, te dejan  tonto. Qué alivio, ya pasó todo, que las tome su puta madre.

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