domingo, 15 de febrero de 2015

TRES GENERACIONES



La silla, en la que me encuentro, perteneció a mi madre y antes a mi abuela. En ella nos hemos sentado tres generaciones de mujeres para hilar, y tramar palabras. Para transformar por medio del hilo en las manos,   los deseos,  las súplicas y las quimeras, en realidades y esperanzas. Compartiendo  en este rincón de la lumbre y con nuestras voces, tanto los miedos y frustraciones como nuestras pequeñas cosas: amores, desengaños, celos; recuerdos de niñez, promesas de jóvenes.  Aquí empecé a amar y aquí sé que pasaré mis últimas noches. En esta silla se sentará mi hija y en este cobijo quedarán las huellas, los silencios; las preguntas que no tienen respuesta y los hilos ovillados, que guardarán los secretos de tantas cicatrices, de tantas manos, de tantas mujeres.

5 comentarios:

  1. Cuántos secretos debe guardar esa silla. Muy bien, María Luisa.

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  2. Muy bonito y entrañable, María Luisa

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  3. Muy dulce, los objetos que se impregnan de vivencias.

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  4. Quién no conoce una silla así. Bonita forma de contarlo.

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