martes, 8 de enero de 2013

El coleccionista


Mi madre tenía una colección de zapatos muy ordenada en un armario dedicado solo a ellos. Cuando yo era pequeño solía sentarme delante de él con las puertas abiertas y me pasaba horas contemplándolos. Conocía cada par con todos sus detalles y cuando la oía caminar por el pasillo sabía exactamente cuales se había puesto ese día y de qué humor se encontraba.
Así mi vocación en la vida comenzó a una edad muy temprana y a los treinta años tenía una tienda de calzado femenino selecto en el mejor barrio de la ciudad. Acudía a ella la flor y la nata de la sociedad madrileña y de otras partes de España e incluso del extranjero que llegaban a ella atraídos por mis hermosos modelos siempre a la última moda. Yo atendía personalmente el negocio aunque contaba con tres empleados más para cubrir debidamente todas las necesidades.
No había para mí placer más exquisito que sentarme en un escabel a los pies de una dama y ayudarla a probarse algún delicioso par que yo le había aconsejado observando su cuerpo y su personalidad.
Llevaba un archivo minucioso de mis clientas en el que figuraba una ficha con un nombre, una foto de su rostro, otra de cuerpo entero, otra de su pie desnudo y, finalmente, una con el zapato que me había comprado.
Olvidé decir que uno de mis empleados era un experto fotógrafo que trabajaba con gran delicadeza tras una pared de la tienda a través de un estratégico orificio muy bien disimulado.


9 comentarios:

  1. ¡Caramba! Esto sí que es amar el negocio y con esa ficha de clientes... Muy bien contado, Lu.

    ResponderEliminar
  2. Inquietante el relato... Vamos a suponer que en los comercios tienen la manía de hacer fotos a los clientes... Con la de comentarios grotescos que hacemos en los probadores...ja,ja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, Mer. Gracias por tu comentario.

      Eliminar
    2. Aunque tendrían que poner grabadoras también.

      Eliminar
  3. Amor a la profesión, en una palabra. La prota de mi historia estaría encantada del trato que le daría el tuyo. Son complementarios!! Ahora que ya no sé yo si lo de la foto en el momento crítico le gustaría tanto!! Ay qué risa!!

    ResponderEliminar
  4. Me ha gustado eso del orificio estratégico...

    ResponderEliminar