jueves, 20 de septiembre de 2012

DESMONTANDO A CAPERUCITA


No se si se habrán fijado, pero en el cuento de Caperucita Roja, que Perrault copió de la tradición oral más antigua y más tarde los hermanos Grimm versionaron, dándole ese toque de misterio, hay una serie de incongruencias, que no deberían escuchar los niños y niñas a los que va dirigido.
En primer lugar, el cuento nos dice que una pobre abuelita, una anciana, vive sola en el bosque, empezamos mal y que la mamá de Caperucita (que debe ser su primogénita), envía a su hija pequeña, dándole unas pobres directrices, para que lleve comida a la abuela a través de unos parajes solitarios y cuanto menos, inquietantes. La cosa empeora.
En segundo lugar, Caperucita, acepta el recado suicida de su madre sin cuestionarlo, bueno. Y se supone que debe conocer el camino a la casa de su abuela. Este dato es importante como veremos más adelante.
En tercer lugar, Caperucita, haciendo caso omiso de lo que mamá le ha dicho, se entretiene cogiendo flores por el bosque. No voy a pararme a pensar qué flores recoge una niña tan pequeña, los peligros inherentes a una vocación botánica temprana, no son mi terreno. Genial.
En cuarto lugar, Caperucita se encuentra con el villano del cuento, un lobo, que además de hablar, tiene la astucia suficiente para sonsacar a la niña a dónde va tan solita, idear un plan para engañarla y llevarlo a cabo mostrándola el camino más largo para llegar a la casa de su abuelita. Aquí, es dónde encaja mi suposición de que la niña ya debería conocer ese camino, puesto que en el cuento, por todos es sabido que la madre no dibuja mapa alguno y por lo tanto, caperucita, no debería dejarse engañar tan fácilmente. Vamos bien.
En quinto lugar, ¿por qué el lobo  no muestra a Caperucita el camino más corto?, es un cánido cuadrúpedo y carnívoro que en su búsqueda de alimento puede llegar a alcanzar los 60 km por hora y una niña de, pongamos 5 años, en una hora recorrerá como mucho 3 km. Sumo y sigo.
En sexto lugar, el lobo parlanchín, llega antes a la casa de la abuelita, imita la voz de la nieta, engaña a la anciana y la ingiere de un solo bocado con camisón y todo. Haré como que me lo creo.
En séptimo lugar, llega Caperucita por el camino largo, sin perderse y sin que caduquen los alimentos que lleva en la cestita. El lobo, que recordemos, se había comido a la abuelita de un bocado; tiene tiempo para regurgitar el camisón de la difunta, vestirse, meterse en la cama y haciendo gala de nuevo de sus dotes ventrílocuas, imitando la voz de la abuela con una perfección más propia de un licántropo, invitar a la niña para que pase. Vale. Caperucita, que debe ser idiota, muerde el anzuelo y ahora, es cuando sucede algo que debería acabar con los huesos de los hermanos Grimm en la cárcel: pide a la niña que se meta con él en la cama para darle calor. Señores, como mínimo, aquí veo dos delitos tipificados en el código penal, uno, de invitación a la zoofilia y el otro, de intento de abuso de un menor. Teniendo en cuenta que este lobo tendrá al menos 4 o 5 años y que al igual que los cánidos, para pasarlos a una edad humana, cada año debe multiplicarse por 7, el pájaro, tiene 35 añazos, vamos, que ya es mayor de edad. En fin.
En octavo lugar, todos sabemos cómo termina el cuento, con una serie de preguntas por parte de la malhadada caperucita y respuestas del lobo con incontinencia verbal. Un diálogo, por otro lado, en mi opinión, congruente. Son preguntas que, perfectamente, podría plantear una niña de 5 años. Las respuestas, llevan al inevitable desenlace en el que el canis lupus, también se come a Caperucita.
Y colorín colorado… diez años de terapia para los niños que lo escuchen y sufran por ello de terrores nocturnos.
Vamos a ver, si lo que se quería demostrar con éste cuento, era el contraste entre la seguridad del poblado, terreno conocido y el peligro del bosque, o sea, de lo desconocido, en mi modesta opinión, hay maneras más afortunadas de hacerlo.

Para todos los padres cuyos hijos se hayan visto afectados en el normal transcurrir de su infancia por culpa de este cuento, aquí les dejo mi teléfono 902191047 (La Fontaine y Asociados), no duden en llamarme, este juicio lo tenemos ganado.

19 comentarios:

  1. ¡¡Qué bueno, Fernando!!Te superas día a día, además me encanta cómo te mueves en este terreno cómico, irónico,...¡Enhorabuena! Nos hace falta leer relatos como éste para combatir el ambiente "gris" que nos envuelve a todos.

    ResponderEliminar
  2. Muy divertido!! Menos mal que los niños no se plantean todas esas contradicciones y su imaginación no se altera en lo más mínimo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo me las he planteado desde siempre y así he terminado.

      Eliminar
  3. Eres malo Fernando, pero que muy malo... Caperucita es mujer y astuta, en el fondo, el cuento solamente es excusa para encontrar al amor de su vida... Sin duda, el valiente y apuesto cazador que la salva de una muerte segura...ja,ja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mer, esa es una versión no oficial del cuento.

      Eliminar
  4. Vaya ¡qué lujo! He disfrutado el cuento en mi infancia (perdóname no pensé en todo esto), y ahora disfruto su "desmontaje", genial Fernando y me sumo a lo comentado por Amparo.

    Un abrazo de una de Villalobar (así se llama mi pueblo) y como enlaza con el tema lobezno pues aprovecho.

    ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mis primeros lobos los escuché en León, cerca de Cofiñal.

      Eliminar
  5. Jajaja, genial Fer. Visto desde tu punto de vista, me gustaría que le dieras un repaso a: Los tres cerditos y el lobo feroz, Los sietes cabritillos y sin comentar a Pinocho. Eso para empezar. Me ha encantao y estoy de acuerdo con las compañeras en tus dotes

    ResponderEliminar
  6. No lo vuelvo a explicar en el cole!! Buenísimo, Fer!! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hombre Carmen, tampoco hagas caso de este pobre loco, tu cuéntalo, pero con matices.

      Eliminar
  7. Eres increíble, jajajajja. Esto se merece un aplauso, plas, plas, plas. Es genial reír de nuevo leyendo tus escritos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo tuyo es el terror, lo mío la risa. Por cierto Wis, estaría genial que propusieses la foto de la máquina de escribir para la próxima semana. Nuestro relato va por esos derroteros.

      Eliminar
  8. Jajajajaja, eres único!!! Cómo me has hecho reir por Dios!!! No dejes de escribir cosas así y de mandármelas, eh!!!
    Besos muy grandes, compi

    ResponderEliminar
  9. Como se nota la impronta del ¿abogado? que llevas dentro...
    El título me encanta, también.
    Gracias por arrancarme una sonrisa. Tu texto ¡pura diversión!

    ResponderEliminar
  10. Excelente tu forma de desmontar el cuento más famoso, creo, de la literatura infantil. Muy divertido. Felicidades por el éxito.

    ResponderEliminar
  11. Gracias Lu, fíjate como son las cosas, empecé a escribir el relato pensando en una precuela de Caperucita y me fue saliendo esta criatura. Te vuelvo a decir que no tengo ningún control sobre lo que escribo.

    ResponderEliminar
  12. Muy divertido!! Siempre me han gustado las narraciones que "Desmontan cuentos". Me he reído mucho.

    ResponderEliminar