martes, 18 de septiembre de 2012

Buscando el camino



                                                           

    Estoy harta de que me llamen “Caperucita Roja”. Hace años que soy mayor de edad. Tuve que retirar aquel abriguito  rojo tan cursi y  ahora visto una ropa mucho más glamourosa, como la preciosa capa de terciopelo que hoy luzco. Respecto al lobo, hace tiempo ya que hicimos las paces. Era estúpido continuar con nuestra absurda enemistad. Desde los famosos documentales de Rodriguez de La Fuente, todo el mundo sabe que puedes hacerte amiga de los lobos e, incluso, convivir con ellos de forma pacífica. Al tener que atravesar el bosque a diario, tuve que camelármelo: metí en el tuper un poco de carne sobrante del cocido y así fue cómo cayó en mis redes. Mi abuelita, la pobre, murió por un atracón de frutos rojos. El médico le había dicho que los comiera para evitar las infecciones de orina y se pasó. Fue el cazador quien me avisó. Es un hombre de gran atractivo, pero me lleva veinte años y, además, está casado, lo nuestro se ha quedado en una atracción meramente platónica.

Ahora busco el camino para salir de aquí. Quiero escapar de este cuento. Sí, sí…han leído bien. Yo no tengo la suerte de tener un príncipe azul, si bien es verdad, que no he tenido que vérmelas con brujas ni con madrastras, aún así, quiero encontrar el camino que me lleve fuera del libro. ¿Que no puedo salir??... Y tanto!! Me lo dijo la Cenicienta y debe ser verdad porque ya no la he vuelto a ver. Resulta que tuvo que dejar al príncipe porque, al parecer, perdía un poco de aceite. Aladino, al enterarse, habló con el genio y éste, con su magia la metió en la lámpara, cuando algún niño se deja el libro abierto, Aladino alarga el brazo y deja la lámpara en el exterior, esa es la forma de salir de aquí. La curiosidad infantil hace el resto y la incredulidad paterna hace que no seamos descubiertos.
Parece que veo una luz acercándose.  Debe ser Aladino…¡Hasta siempre!, ya es hora de que leáis otros cuentos más adecuados a la época en que vivís. Espero salir pronto de la lámpara, me han dicho que dentro hace muchísimo calor, si os encontráis  con ella no dejéis de sacarle brillo…

14 comentarios:

  1. Uf, qué orgía de cuentos infantiles. Por favor, que alguien la saque de la lámpara. Muy bien, Amparo.

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  2. Muy bueno Amparo, me encanta, ojalá tuviera tu imaginación.

    Un beso.

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  3. Yo también creo que ya es hora de que todas estas doncellas salgan de sus escondites y se enfrenten a la dura realidad... Muy chulo y muy reivindicativo Amparo.

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  4. SIn poder salir del cuento desde hace años, me ha gustado tan original idea!!

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  5. vaya derroche de imaginación, Amparo. Sí, ya es hora de modernizar algunos cuentos. Caperucita se encasilló. Muy bueno.

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  6. ¡Fantastico Amparo!. Has desbordado imaginación por los cuatro costados.

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  7. ¡Pero qué divertido! Me ha gustado mucho el tono desenfadado, la forma tan actual de hablar de Caperucita.

    Un abrazo, Amparo.

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  8. Gracias, Fina. Gracias Geli, un abrazo a las dos.

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