domingo, 19 de octubre de 2014

VACÍO


Papá siempre fue cariñoso con nosotros. Esperarlo llegar del trabajo siempre sonriente y con una golosina para cada uno de los cinco hacía que las siete de la tarde fuera el horario más deseado del día…
Recuerdo el momento como si fuera una foto. Mamá en la cocina cantando canzonettas italianas aprendidas de mi abuela, el olor a comida cocinándose flotando en el aire y mis cuatro hermanos y yo, mirando atentamente hacia la puerta, esperando la entrada de aquel hombre jovial y fornido con tesoros dulces en las manos destinados a cada uno de nosotros.
Mientras permanecíamos sentados mirando de reojo el reloj cucú colgado en la pared, las 19 hs se transformó en 19:30 y la misma en 20… Siendo el más grande de los hermanos miré a mamá preocupado por el horario, sin que dijera una palabra; mamá, sonriente trató de tranquilizarme diciendo -¡Ya va a venir, no se preocupen…!
Una hora después la puerta se abrió. Aquel gran hombre sonriente entró serio, nos miró a todos y dirigiéndose directamente a mi madre dijo – ¡Me convocaron, voy a la guerra…!
Hace un año que mamá cree haber logrado mantenernos lejos de las noticias…
Después de salir de la escuela corremos a la plaza en busca de un periódico ya leído y abandonado por algún transeúnte. Estamos informados y sabemos que hoy se publicarán la lista de los caídos en el frente hasta el día de la fecha.
Encontramos un periódico del día, apresurados nos acomodamos para leer el listado; y allí estaba…
Nunca olvidaré leer el nombre de mi padre y recordar como ese nombre se fue nublando de la hoja producto de mis lágrimas, y sabiendo  que ya nunca más la puerta se volvería a abrir ni volveríamos a ver a ese gran hombre sonriente con caramelos en las manos, porque unos malditos hijos de puta habían puesto en esa lista a mi papá…


LUIS GONZALEZ

6 comentarios:

  1. Tierno y crudo a la vez. Real como la vida misma. Me ha gustado mucho, Luis.

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  2. De acuerdo con Amparo. Un giro realista al que no nos tienes acostumbrados.

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    1. Gracias Lu. Cada tanto dejo descansar mi locura...

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  3. Que crudo tu relato, con pocas palabras mostraste un vida y el dolor de los hijos.
    Excelente!

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